Hospital Colonia: una anécdota de solidaridad en la Cuauhtémoc (Sismos 1985)

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19 septiembre, 2015 por Teresa Torner

ESRkGRvLa imponente estructura del que fuera el Hospital Colonia de los Ferrocarriles Nacionales de México recobró un poco de su vida útil en los días inmediatos al terremoto del jueves 19 de septiembre de 1985, cuando docenas de voluntarios de las colonias Cuauhtémoc y San Rafael hicieron suyo parte del edificio que por casi cinco décadas albergó al mejor sistema hospitalario de su época.  Esta es parte de una historia que intento recuperar en ocasión del 30 aniversario de los sismos del 85, y como un homenaje al Conjunto Colonia y a la solidaridad de los vecinos.

Ubicado en el límite noreste de la colonia Cuauhtémoc, el Hospital del Conjunto Colonia fue el primer hospital vertical de la Ciudad de México y del país. Fue diseñado por el arquitecto austriaco Carlos Greenham Scaramelli*, co-responsable de la construcción junto con el Ing. Federico Ramos. 1098422_724186014270088_1548685864_nSu inauguración el 16 de septiembre 1936, coronó la iniciativa del estado de proveer la máxima calidad en atención y servicio médico y hospitalario a los trabajadores de la entonces boyante actividad ferrocarrilera de nuestro país.

Durante 46 años, el Conjunto Colonia fue un referente de calidad para la medicina institucional de México. El Hospital en sí se distinguió por sus instalaciones, sistemas, tecnología de punta y su constante actualización en todos los aspectos. La institución fue pionera en muchas áreas médicas y la enseñanza, con cursos de pregrado y posgrado en todas las especialidades e incluso llegó a tener su propia escuela de Enfermería. Su vínculo con la Facultad de Medicina de la UNAM fue fundamental para las prácticas médicas de los jóvenes médicos universitarios. 

Los vitrales multicolores de Fermín Revueltas Sánchez, precursor del movimiento muralista en México, era uno de los elementos inolvidables que decoraban el espacioso vestíbulo del edificio principal del Hospital Colonia. El tema del trabajo de Revueltas, «Tirando Rieles», era la promisoria visión progresista de la actividad ferrocarrilera de mano del trabajador mexicano

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En 1982, cuando la atención hospitalaria para los ferrocarrileros y sus familias se integró al Instituto Mexicano del Seguro Social, tanto trabajadores como vecinos fuimos testigos impotentes del desmantelamiento de las instalaciones. Lo que había sido una auténtica pequeña ciudad con todos los servicios y todas las facilidades médicas y académicas fue vaciándose poco a poco, incluyendo los quirófanos de calidad mundial, los anexos donde se encontraba la farmacia, el área de laboratorio de análisis clínicos y patología y la consulta externa. A la fecha, sólo permanece en completo funcionamiento el servicio de Medicina Física y Rehabilitación

Algunos años antes de convertirse en el edificio de oficinas del IMMS que es ahora, el Colonia se utilizó como cuartel para los soldados que participaban en el Desfile Militar del 16 de septiembre. Tras el primer terremoto de 1985, precisamente cuando la Ciudad de México necesitaba contar con las mejores instalaciones posibles, el Colonia ya no estaba disponible, pues el otrora hospital de vanguardia había sido reducido a cientos de inútiles metros cuadrados.

Sin embargo, como si el monumental edificio Art Decó se resistiera a dejar de servir a la sociedad, su espacio se llenó de voluntarios que espontáneamente se organizaron en torno a un centro de acopio de víveres, ropa y enseres de todo tipo. Entre ellos andaba mi amigo Ennie Trujillo, residente de la Cuauhtémoc. “Eramos una bola de chamacos inconscientes”, comienza a platicar, entablando una conversación que, honestamente, debimos haber tenido muchos años atrás. “El mayor de los que andábamos en esa bola no pasaba de los 17 años, pero estábamos ahí: Cocoi, Chelis, Darío, Hugo, Raúl, Ángel, el Güero, Piolo, Calabash y yo. Todos queriendo ayudar y sin saber hacer nada, pero había que ayudar”.

Es inevitable recordar a todos esos jovencitos, que en ese entonces eran mis vecinos, unidos en una causa por el bien común. “Cargábamos todo lo que llegaba en camionetas y lo dejábamos en algún lado de los muchos espacios vacíos que había en el hospital abandonado. Llegó de todo: comida, latas, cobijas y ropa”.

IMG-20140713-WA0003Ennie me comenta que en un principio, como sucedió en muchos grupos de voluntarios en esos momentos de devastación, no había orden. “Todo fue caótico durante las primeras horas y de a poquito se fue organizando solo, con los ciudadanos comunes y corrientes que empezaron a armar las despensas. El Colonia se volvió un gran centro de acopio y distribución de víveres y todo lo hacían los vecinos de la San Rafael y Cuauhtémoc que llegaron a ayudar”.

El ánimo de los voluntarios no decayó pese al sismo de la noche del 20 de septiembre. “Fue un enorme susto estar dentro de esa mole cuando sucedió la réplica”, recuerda Ennie. “No nos quedó otra mas que salir cual alma que lleva el diablo. Tardó un rato en volver el orden pero ahí nos amanecimos haciendo bultos para distribuir”.

IMG-20140713-WA0001Una pregunta que me surge de inmediato es quién los atendió a ellos como voluntarios durante esos días. Ahí entra la casualidad, pues una gran parte de los enseres de los militares acuartelados para el desfile seguía ahí, dentro del Colonia y la cocina se aprovechó para prepararles de comer. “A ratos nos ganaba el sueño y descansábamos sobre la enorme cantidad de pacas de camisetas y playeras estampadas, que decían que eran de las fábricas destruidas de San Antonio Abad”.

Ennie y sus amigos también apoyaron la entrega de las cajas de despensa y ropa. “Nos trepamos a una camioneta con camper y  torreta ámbar. Fuimos a dar a Tlatelolco, al Nuevo León donde estaba Plácido Domingo, pero como ya estaban saturados de ayuda y víveres, terminamos entregando todo en una clínica en Eduardo Molina”. Esa noche, el regreso a la Cuauhtémoc fue más complicado: adoloridos por la vacuna de tétanos que les aplicaron por procedimiento y sin transporte, caminaron de regreso desde Abraham González.

“¿Por qué hicimos todo eso?”, reflexiona. “No lo sé, pero sentíamos que ayudábamos en algo. Fueron tres o cuatro días donde la solidaridad salió de algún lado. ¡Vaya! Ni siquiera sabíamos que era eso, pero en la conciencia de todos estaba que había ocurrido una tragedia a nuestro alrededor y algo había qué hacer para apoyar”. Bien sabemos que ejemplos como este se multiplicaron por toda la ciudad y sin embargo, la historia de estos jóvenes voluntarios, mis vecinos de la Cuauhtémoc, terminó muy pronto. «Cuando el asunto se oficializó y el Ejército empezó a controlar todo poco a poco, se acabó la magia de ese momento».

Muchas cosas más acabaron en esos tiempos dolorosos de los sismos del 85, pero en contraparte vemos ahora una cultura de protección civil fortalecida, protocolos de organización para cuerpos de voluntarios, así como reglamentos de construcción más congruentes con las circunstancias naturales de nuestra ciudad. Y la sociedad, por supuesto, es cada vez más consciente de la necesidad de estar preparados ante cualquier evento.

13003557Pese al paso tiempo, el Conjunto Colonia y su edificio principal permanece firme y majestuoso sobre la avenida Manuel Villalongín de la colonia Cuauhtémoc. A un año de cumplir el 80 aniversario de su inauguración, este símbolo de la Medicina y de la Arquitectura del México del siglo pasado merece permanecer orgulloso en la memoria de nuestra ciudad y sus habitantes.


Fuentes consultadas: 

Rivero Serrano, Octavio y Tanimoto, Miguel (coordinadores); El Ejercicio de la Medicina en la Segunda Mitad Del Siglo XX; UNAM; Siglo Veintiuno Editores; México, D.F., 2005.

Agradecimientos:

Al Dr. José Fenig Rodríguez por su capítulo sobre el Hospital Colonia en Historia de los Hospitales de la página de la Academia Mexicana de Cirugía.

David Martinez-Celis Greenham por la foto y la siguente información:

Carlos Greenham Scaramelli nació en Fiume, Austria (hoy Rijeka, Croacia) en 1880; hijo de italo-británico e italiana, vivió sus primeros años en Trieste, Italia, la ciudad natal y residencia de sus padres; cursó la carrera de arquitectura en Viena, Austria; en 1905, emigró a México, para diseñar estaciones de ferrocarril; falleció en la Ciudad de México en 1959 .

A Ma. Elena García por las fotografías de los vitrales.

A Ennie Israel Trujillo por su testimonio.

7 pensamientos en “Hospital Colonia: una anécdota de solidaridad en la Cuauhtémoc (Sismos 1985)

  1. Dr. Jossé Fenig Rodríguez. dice:

    Estimada Teresita Turner:
    Desde nuestra trinchera todos tenemos mucho que decir. Con ello también tenemos muchas coincidencias y muchos recuerdos.
    Le agradezco infinitamente la molestia que se ha tomado en leer el artículo y en enviarme el suyo, que es igualmente valioso. Solo quiero decirle que desde el cambio de hospital a oficinas por parte del IMSS, la historia ha demostrado que la burocracia comete muchos errores. Pienso que el hospital Colonia, siempre debió haber permanecido como tal.
    Muchas gracias y muchas felicidades por tener y por compartir bellos conocimientos.
    Dr. José Fenig Rodríguez.

  2. Santiago Greenham dice:

    Hola,
    Soy vis nieto del Arquitecto Carlos Greenham…
    Nos podría hacer la gentileza de mandarnos las fotos y literatura a mi correo.
    Gracias y saludos
    Santiago Greenham

  3. guillermo greenham hijar dice:

    soy nieto de Carlos Greenham Scaramelli, hijo del Arq. Santiago Greenham Ballesca

  4. Teresa Torner dice:

    Las imágenes y los textos han sido citados como corresponde. No contamos con material real más que el citado.
    Saludos.

  5. Godofredo Girón Echavarría dice:

    Como puedo conseguir planos del edificio

  6. Sergio Flores Medina dice:

    El hospital Colonia me marcó de niño, mi mamá trabajó es doctora, se llama Maria del Carmen Rocio Medina Fajardo, y trabajó pienso que hasta 1983 o 1984, mi abuelo fue ferrocarrilero, José Medina Tellez, en esa época solía ir por ella al salir de su trabajo, con mis abuelos, era o es un hospital espectacular.

  7. Sergio René Pérez Rojas dice:

    Yo trabajé en el Hospital Colonia, en Urgencias, y después me fui de médico viajero a VCI, en Veracruz.

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